La Región de la Araucanía concentra las tasas más altas de indigencia y pobreza de nuestro país: una de cada cuatro personas vive bajo la línea de la pobreza. Esta situación es especialmente aguda en las comunidades mapuches de la zona. La ausencia de luz, agua y alcantarillado son la tónica frecuente en muchas de ellas.
Luego de ser reducidos y, en muchos casos, trasladados de sus territorios ancestrales, las comunidades mapuches se ven rodeadas por terrenos de empresas forestales que han ido adquiriendo progresivamente sus espacios y sus aguas de riego.
Así, durante la semana pasada, Noam Titelman presidente de la FEUC y José Ancalao, vocero de la Federación Mapuche de Estudiantes (FEMAE), visitaron estas comunidades. Esto luego de que una serie de organizaciones de derechos humanos, como la Comisión de Ética contra la tortura, hicieran un llamado de atención sobre la situación preocupante que se está viviendo en esta zona. Junto a la pobreza radical, causada por la pérdida de territorios ancestrales, un conflicto que tomaba verdaderas características de conflicto armado de baja intensidad, hacía imposible la vida de centenares de familias mapuches. El motivo de estas visita era doble. Por un lado, empezar a establecer vínculos para futuros trabajos de invierno en la zona. Por otro lado, era urgente informar a toda la ciudadanía de lo que estaba sucediendo para que se pudiera conocer, también, las versiones de los allanados y se hicieran públicos los vejámenes a los que eran expuestos. Como lo describió Lorena Fries, directora del Instituto Nacional de Derechos Humanos: “el accionar de Carabineros en los contextos de allanamiento con orden o bajo la persecución de personas, se está afectando a una población que es más amplia que quienes son sospechosos de la comisión de un delito, eso da cuenta de un actuar indiscriminado que genera un ambiente complejo” (http://www.indh.cl/directora-del-indh-las-comunidades-mapuche-estan-altamente-atemorizadas)
Los allanamientos que se llevaban a cabo de manera sistemática, al amparo de la ley antiterrorista, se realizaban con violencia inusitada. Los integrantes de la Comisión de Ética relataban historias de abuso y maltrato a mujeres, niños y ancianos. Más allá del conflicto en torno a las demandas propias del pueblo mapuche, lo que se veía en la zona serían atropellos a derechos humanos básicos.
El día jueves 19 de enero la FEUC junto a la FEMAE visitó dos de las comunidades de la llamada “zona roja” (en las vecindades de Ercilla). La generosidad y hospitalidad de los habitantes contrastaba con su aguda pobreza y desprotección. Además, era notoria la presencia policial constante, incluido un retén permanente en las vecindades. La comitiva fue recibida por dirigentes locales, voceros (werken) e incluso una machi, además de los niños y mujeres que se sumaban con gran interés en contar sus experiencias. Una escena particularmente abrumadora fue la que describió la machi de la comunidad José Guiñon quien fuera amarrada en un allanamiento frente a su propio hijo.
El sábado 21 se realizó la asamblea de la CONFECh en Temuco, organizada por la FEMAE y la FEUFRO. En esta ocasión la FEUC expuso, junto a un comunero, la situación de las comuniades e instaron a los dirigentes a conocer la situación de primera fuente.
La comitiva regresó el domingo, esta vez con varios dirigentes de la CONFECh (incluido el presidente de la FECH, Gabriel Boric).
La situación del pueblo mapuche es sumamente preocupante y se suma a la tramitación de la llamada “Ley Hinzpeter” (ley de fortalecimiento del orden público).
Luego de la visita de los dirigentes, la Comunidad José Guiñon fue allanada dos veces. La Machi, quien ya había sufrido maltratos en los allanamientos anteriores, en esta ocasión terminó con parálisis y se encuentra hospitalizada en estos momentos. La defensa de los derechos humanos no es patrimonio de ninguna organización. Tampoco es propiedad de izquierdas ni derechas. La defensa de los derechos que nos hacen humanos es obligación de todos.






